• 4 de marzo de 2026 15:19

Robots, cultura y cerebros conectados impulsan la revolución tecnológica de Hangzhou

Vista nocturna de la sede de DeepSeek en el edificio Wulin Huijin International, en el distrito de Gongshu de Hangzhou.

Hay metrópolis que se venden con campañas publicitarias, carteles y ruido mediático. Hangzhou prefiere mostrarse con resultados. En una ciudad que protege su paisaje y apuesta por un desarrollo más verde, la alta tecnología se ha convertido en parte de su identidad. La ambición es clara: crecer sin sacrificar la calidad de vida ni el entorno.

Aquí, un modelo de inteligencia artificial generativa como DeepSeek baja del laboratorio a la conversación pública; un videojuego como Black Myth: Wukong deja de ser una curiosidad cultural y se transforme en una industria; y los robots que bailaron coreografías sencillas en la Gala de la Fiesta de la Primavera de 2025 reaparecen al año siguiente ejecutando movimientos de artes marciales cada vez más complejos, como si el espectáculo fuera un ensayo público del futuro.

Todo esto funciona gracias a un mismo engranaje urbano bien aceitado: innovación, consumo y cultura que se refuerzan, con una ambición explícita de alta calidad y un ecosistema basado en talentos individuales y pequeñas empresas que se han convertido en la vanguardia de la innovación a nivel internacional.

Las nuevas fuerzas productivas de calidad

26 de febrero de 2026, Hangzhou, China. Durante su visita oficial al país, el canciller alemán Merz visita la sede de Unitree Robotics y observa una demostración de robots humanoides.

En ese contexto se comprende mejor un término que ha ganado fuerza en el discurso económico de China: las «nuevas fuerzas productivas de calidad». La expresión pasó a la primera plana de la política nacional en 2023, cuando el presidente Xi Jinping la utilizó para describir la nueva etapa del crecimiento económico del país. Meses después se convirtió en una estrategia nacional cuando apareció en el centro del informe de trabajo presentado ante la Asamblea Popular Nacional en marzo de 2024.

La idea marca un cambio respecto al modelo de crecimiento que dominó durante décadas. Durante buena parte del desarrollo reciente del país, la economía se apoyó en manufactura intensiva, inversión y expansión del PIB. La nueva orientación busca una productividad impulsada por la ciencia, la tecnología y la aparición de industrias emergentes. En la práctica, implica apostar por campos como la inteligencia artificial, la robótica, la computación cuántica, los nuevos materiales, las energías limpias o la biotecnología.

Con este cambio de paradigma, la innovación ha pasado a ser el motor del desarrollo y el pilar de la modernización nacional. Y cuando funciona, los cambios aparecen con rapidez: florecen industrias nuevas, la productividad aumenta y la economía se reorganiza alrededor de tecnologías que antes ni siquiera existían.

23 de febrero de 2026, Hangzhou. Dos personas con discapacidad en las extremidades superiores utilizan brazos biónicos inteligentes desarrollados por BrainCo para realizar demostraciones de caligrafía y piano

Los seis «pequeños dragones» de Hangzhou

Hangzhou ofrece un ejemplo visible de esa evolución. En los últimos años, un grupo de empresas emergentes ha pasado a representar el espíritu tecnológico de la ciudad. Los medios locales las han popularizado como los «seis pequeños dragones»: DeepSeek en inteligencia artificial, Game Science en videojuegos de alta gama, Unitree Robotics en robots humanoides, BrainCo en interfaces cerebro-computadora, Deep Robotics en robots cuadrúpedos y Manycore Tech en diseño industrial basado en la nube.

El adjetivo «pequeños» no alude a su falta de ambición, sino a su naturaleza ágil: empresas jóvenes, sin la pesadez de los grandes conglomerados, capaces de innovar con mayor velocidad, lanzar productos con rapidez y abrir nuevos mercados en sectores que aún están tomando forma. Juntas dibujan un mapa donde la innovación conecta sectores que antes estaban fragmentados como software, hardware, entretenimiento digital y aplicaciones industriales.

La tecnología, del laboratorio a la calle

10 de febrero de 2026, Hangzhou. El primer robot auxiliar de servicio ferroviario del país, “Fuxing”, debuta a bordo del tren “Xizi” del servicio de pasajeros de Hangzhou e interactúa con los viajeros

En ese ecosistema, la tecnología abandona rápidamente el laboratorio para convertirse en producto. En Hangzhou ya es habitual ver robots que patrullan estaciones de metro o de ferrocarriles de alta velocidad, máquinas que cocinan en restaurantes automatizados inteligentes o sistemas de realidad aumentada aplicados a la gestión industrial y logística.

En los centros de investigación, las interfaces neuronales permiten a personas con discapacidad controlar prótesis o realizar tareas de precisión que antes les eran imposibles, y en los distritos tecnológicos, empresas de inteligencia artificial desarrollan modelos capaces de integrarse en servicios públicos, logística urbana o producción manufacturera.

Detrás de estas aplicaciones hay una arquitectura más amplia. Hangzhou viene promoviendo hace años un entorno pensado para atraer talento, capital y empresas emergentes. La ciudad impulsa investigaciones en campos como el internet de alta velocidad, semiconductores, nuevos materiales y terminales inteligentes, mientras universidades, laboratorios y empresas comparten un mismo ecosistema de innovación. El objetivo común es lograr convertir los resultados de la investigación científica en productos y servicios que puedan escalar dentro de la economía real en el menor tiempo posible.

Una ventana del presente, un ensayo del futuro

El resultado es una ciudad donde el concepto de «nuevas fuerzas productivas de calidad» deja de ser un término técnico para encarnar en la vida cotidiana: en las empresas que nacen de talleres tecnológicos, en los robots que se integran en servicios urbanos y en una economía que reorganiza su crecimiento alrededor de la ciencia y la innovación. Hangzhou se presenta así como una ventana de esa nueva etapa del desarrollo chino, donde el progreso tecnológico se combina con planificación urbana, la industria avanzada y una ambición declarada de crecimiento de alta calidad.

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