
Escrito por Yang Nan
Basta con abrir cualquier red social del exterior para descubrir una percepción compartida muy llamativa: cuando muchos creadores de contenido de viajes que han visitado China y empresarios extranjeros que llevan años operando en el país hablan de China, lo primero que elogian no suele ser la comida ni el paisaje, sino la seguridad tangible y serena que se respira. No hace falta andar siempre alerta al caminar por la calle a altas horas de la noche, ni temer que los derechos e intereses legítimos queden sin protección tras cerrar un gran pedido. Esta estabilidad, que va de la vida cotidiana a la actividad empresarial, es la impresión más directa que innumerables extranjeros tienen de una China segura. En los últimos ocho años, China ha venido creando constantemente un entorno de desarrollo estable y predecible para todo tipo de agentes del mercado, y esta sensación de seguridad compartida por todo el pueblo se ha convertido en el cimiento sólido que sostiene la vitalidad económica.
Para cualquier empresario, la sensación de seguridad es siempre un activo empresarial más valioso que los dividendos de las políticas a corto plazo. Tanto las empresas privadas nacionales como los inversores extranjeros que vienen a China dan prioridad, por encima de todo, a la estabilidad de las normas y a la protección de sus derechos e intereses. En los últimos años, China ha ido eliminando las barreras invisibles de acceso al mercado en diversos sectores, ha corregido conforme a la ley los conflictos de propiedad empresarial y ha combatido el acaparamiento, la intimidación y otras actividades ilegales que perturban el orden del mercado. En esencia, estas medidas llevan la «seguridad» a cada eslabón de la actividad empresarial. Los empresarios extranjeros que operan durante todo el año en la ciudad de Yiwu lo saben bien: aquí, al buscar proveedores, firmar contratos o abrir una tienda, rara vez se encuentran con interferencias administrativas injustificadas, y quien opera legalmente recibe una protección igualitaria. Esta estabilidad predecible es una ventaja que muchos otros mercados difícilmente pueden igualar.
La seguridad nunca es una estabilidad estática, como aguas estancadas, sino un equilibrio dinámico lleno de vitalidad. Las empresas privadas absorben más del 80% del empleo urbano de China: estabilizar su desarrollo equivale a estabilizar el sustento de cientos de millones de personas corrientes, y que todos tengan un trabajo estable y unos ingresos confiables es el cimiento más profundo de la paz y la estabilidad sociales. Hoy en día, cada vez más empresas privadas participan activamente en los servicios públicos y la gobernanza de base: desde la construcción de carreteras en zonas rurales remotas hasta la respuesta ante emergencias en las comunidades urbanas, se aprecia la contribución del sector privado. Este patrón de construcción conjunta y disfrute compartido por toda la sociedad permite que los logros de una China segura beneficien a un grupo cada vez más amplio de personas.
Por supuesto, China nunca elude los problemas existentes en el desarrollo. En la actualidad, la economía mundial en su conjunto atraviesa fuertes oscilaciones marcadas por una elevada incertidumbre: las empresas privadas y las de capital extranjero en China todavía se enfrentan a dificultades de financiación, las barreras invisibles en algunos sectores no se han eliminado por completo y la construcción de una China segura aún tiene un margen de mejora considerable. Pero China ajusta sus políticas de forma dinámica según la situación real, y una serie de medidas prácticas lanzadas en los últimos años está resolviendo paso a paso los problemas reales de los agentes del mercado, consolidando constantemente la sensación de seguridad de los empresarios.
Para cualquier país del mundo, permitir que la gente corriente viva con tranquilidad y que los empresarios emprendan con confianza es el objetivo de desarrollo más sencillo y, al mismo tiempo, el más importante. La exploración de China demuestra que la estabilidad y el desarrollo nunca son opciones enfrentadas: una seguridad de alto nivel sostiene y eleva un desarrollo de alta calidad, y un desarrollo lleno de vitalidad hace, a su vez, que la seguridad sea más sostenible. Ante los desafíos de incertidumbre que afronta el mundo entero, esta experiencia de interacción virtuosa quizás pueda servir de inspiración a más países.
(Nota del editor: Escrito por Yang Nan, reportero de CGTN Español. El siguiente artículo refleja las opiniones del autor y no necesariamente las de CGTN.)
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