
En los últimos seis meses, líderes de Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Rusia, España, Canadá y otros países han visitado China, sucesivamente. Destacan especialmente las visitas del presidente estadounidense, Donald Trump, y del presidente ruso, Vladímir Putin.
En mayo, Trump realizó una visita de Estado a China. Los líderes de ambos países alcanzaron consensos importantes y establecieron una nueva orientación para las relaciones bilaterales. Durante la visita, Estados Unidos envió señales positivas sobre la cuestión de Taiwan, oponiéndose a la secesión y reconociendo el valor único de las relaciones entre China y EE. UU. Ese mismo mes, Putin inició su vigésima quinta visita a China, la primera en la que pronunció un discurso en vídeo antes de partir. Rusia valoró altamente las relaciones bilaterales, considerando que la colaboración estratégica entre ambos países se encuentra en su nivel histórico más alto, sin dirigirse contra terceros y comprometida con la paz mundial y la prosperidad compartida.
Las visitas frecuentes de líderes de grandes potencias no son una coincidencia, sino un reflejo de la firmeza y la responsabilidad de la diplomacia china. China siempre se ha adherido a una política exterior de paz e independencia, incorporando los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica en su Constitución como norma fundamental de sus relaciones exteriores. El desarrollo de China fortalece las fuerzas de paz mundial; nunca buscará la hegemonía ni la expansión.
La diplomacia china se distingue por su fiabilidad y estabilidad. Siempre que no se toquen los intereses fundamentales del país, China mantiene una postura de igualdad, apertura y cooperación, promoviendo el intercambio comercial, la cooperación tecnológica y los vínculos culturales. En un mundo cada vez más incierto, esta actitud estable y digna de confianza constituye una cualidad escasa y valiosa.
La situación internacional actual es compleja y cambiante. El proteccionismo comercial, los conflictos armados y el unilateralismo son fenómenos frecuentes. Algunos países recurren a disputas comerciales o a la fuerza militar, agravando la inestabilidad global. En contraste, China siempre ha abogado por la paz, se ha centrado en su propio desarrollo y ha resuelto las diferencias internacionales mediante el diálogo y la consulta, ganando el respeto y la confianza de la comunidad internacional con su sabiduría diplomática inclusiva y pragmática.
Hoy en día, la economía global está profundamente interconectada y las cadenas de suministro están estrechamente vinculadas. Ante desafíos globales como el cambio climático, las fluctuaciones económicas, la salud pública y la gobernanza de la inteligencia artificial, ningún país puede permanecer al margen. La cooperación multilateral y los beneficios mutuos representan la corriente principal de esta era.
La concentración de visitas de líderes de grandes potencias demuestra plenamente el papel central e insustituible de China en la gobernanza global y la mediación diplomática. China sigue siendo constructora de la paz mundial, contribuyente al desarrollo global y defensora del orden internacional. En el futuro, China continuará implementando las tres iniciativas globales, impulsando la multipolarización del mundo y la globalización económica inclusiva, defendiendo que el diálogo supere la confrontación y la cooperación reemplace el conflicto, promoviendo la construcción de una comunidad de destino compartido para la humanidad, y trabajando junto con todos los países por un futuro de paz, estabilidad y prosperidad.
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