• 29 de abril de 2026 17:32

Los cubanos reaccionan mientras Trump promueve la asfixia de la isla

La política de máxima presión sostenida por Washington contra el gobierno cubano tiene impactos profundos en la vida del pueblo de la isla, fundamentalmente en el ámbito energético y social. En este contexto, el presidente Donald Trump insiste en su narrativa de “cambio para Cuba”, sostenida con bloqueos, sanciones y amenazas que solo profundiza un panorama de crisis al que reaccionan los cubanos frente a numerosas dificultades.

En la vida urbana y rural de Cuba, las luces y equipos eléctricos se apagan una y otra vez con menos tiempo de utilidad cada día que pasa sin que entre combustible a la isla desde hace tres meses. Otras dificultades se suman a quienes deben subir y bajar de pisos elevados sin ascensor,  o para reajustar las rutinas de gestión y preparación de los alimentos que cuesta conservar ante la escasa refrigeración. Lidiar con el déficit o carestía del transporte, de insumos básicos, de medicamentos. En medio de esta profunda crisis se encuentra a millones de cubanos acostumbrados a resistir, mientras arrecia la oscuridad de este panorama por la política que conduce la actual administración estadounidense contra el sistema de gobierno cubano.

En ese escenario de apagones prolongados, colas infinitas y depresión energética general, llegaron las nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de su jefe de diplomacia, Marco Rubio. Describen a Cuba como un “Estado fallido”, un país “al borde de caer”, una pieza que podría ser “tomada” de forma “amistosa o pacífica” si se presiona lo suficiente. Mientras las palabras viajan por cable y redes, en las calles de La Habana, la gente sabe que Trump ha endurecido el puño sobre el principal punto débil de la isla, el combustible, y tienen su propio parecer sobre esta realidad.

Alberto Pérez Vargas / Ciudadano cubano
A la vez que usted sanciona, no hay petróleo. A la vez que usted sanciona, no hay comida. A la vez que usted sanciona, no hay nada.

Reinaldo La O Reyes / Ciudadano cubano
No se puede amenazar. Nadie puede amenazar a nadie, porque nadie se va a doblegar delante de nadie. Nosotros somos libres.

La idea de empujar un bloqueo energético, frenando el petróleo que venía de Venezuela y amenazando a cualquier barco o país que se atreva a abastecer a Cuba impacta duramente en la vida de los residentes en el país caribeño. Lo que Washington enuncia como estrategia geopolítica, se traduce en pequeños detalles medulares: el ómnibus que se demora dos horas más de lo habitual, el padre que camina kilómetros porque no hay transporte, la familia que improvisa una hornilla para cocinar con carbón o leña, los estudiantes que ven su rendimiento -y peor, su futuro- afectados por las limitaciones para su preparación académica y su desarrollo sano.

Alberto Pérez Vargas / Ciudadano cubano
Ya el pueblo no aguanta más. El pueblo no aguanta más.
A ver, esto es una lamparita, que cuando se va la luz esto dura ocho, nueve, diez horas. A la vez que se va la luz este panel carga por aquí. Y al cargar por aquí, ya está cargando por aquí. Con esto, gracias a Dios, cuando se va la luz podemos ver cómo hacemos la comida, podemos ver cómo podemos cuidar a nuestros muchachos, podemos ver cómo podemos cuidar a nuestras familias.
¿Lo que más me preocupa? Le voy a hablar claro. No yo, yo tengo cuarenta y siete años. Ya he vivido lo que he tenido que vivir. Lo que más me preocupa es esa juventud de catorce, trece años, que no tienen dónde ir, no tienen qué comer a veces.

Mayelin Blanco / Ciudadana cubana
Ya yo tengo cincuenta y cuatro años, he pasado todos los procesos desde que nací y yo creo que como esta nunca existió. En Cuba, esta crisis que tenemos ahora, nunca, nunca, nunca ha existido.
Estamos pasando trabajo, sobre todo fundamentalmente con el tema de la salud, que tenemos muchos niños, muchos cubanos que están padeciendo porque tenemos los problemas de la energía eléctrica. Sin eso no se puede hacer una hemodiálisis. Hay niños que tienen cáncer y están pasando trabajo, no tienen el medicamento.

Hansel Fe Vizcaíno / Ciudadano cubano
Yo mismo tengo un niño de 25 días de nacido, y los mosquitos acribillándomelo. Esta vida no es la que soñó mi mamá para mí, ni la que yo estoy soñando para mi hijo.

Las recientes presiones de Estados Unidos sobre Cuba han provocado no solo tensiones políticas, sino también movimientos concretos en el mapa diplomático de la región, con cierres o reducción de actividad en sedes consulares (como en Ecuador y Costa Rica), congelamiento de algunos mecanismos de diálogo y revisión de acuerdos de cooperación, incluida la presencia de brigadas médicas cubanas en determinados países. Estas decisiones, motivadas en parte por el temor a sanciones secundarias o por la mayor alineación con Washington, han modificado las relaciones de cooperación con los gobiernos de Jamaica, Guyana, Guatemala, Honduras, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Bahamas y Antigua y Barbuda. Esta estrategia de máxima presión de Estados Unidos hacia La Habana induce, por consiguiente, una afectación importante a una fuente de ingresos financieros significativa para muchos cubanos y la gestión de su gobierno.

Desde su posición, Marco Rubio remata el mensaje: afirma que la economía cubana “no funciona”, que las reformas anunciadas por La Habana “no son drásticas” y sugiere un cambio de mando. Para muchos cubanos, esas frases suenan más a ultimátum que a preocupación genuina por la suerte de quienes sudan bajo el sol de las colas y los apagones.

Mientras, el peso cubano, ya golpeado, pierde valor ante las monedas fuertes. En los mercados locales, los precios cambian más rápido que nunca antes. Algunos alimentos se escurren de la oferta y se resienten las necesidades más básicas. Por otra parte, no menos sensible, sin electricidad se afectan también las comunicaciones y el respiro digital.

En este contexto, las declaraciones de Trump sobre una posible “toma” de Cuba caen como una mezcla de amenaza y burla. Las respuestas oficiales desde La Habana denuncian un plan de asfixia, se acusa a Washington de usar el combustible como arma con el objetivo de rendir al país por hambre y apagones. En comparecencias televisivas y publicaciones recientes, el presidente Miguel Díaz-Canel enfatiza que la crisis se potencia desde el exterior con bloqueos, sanciones y presiones. Al mismo tiempo, subraya la voluntad de resistir, reconoce la necesidad de cambios económicos internos y ha hecho referencia a nuevas medidas de ahorro energético. También el viceprimer ministro cubano a cargo del comercio exterior, Oscar Pérez-Oliva, anunció reformas que buscan atraer inversiones, incluso de cubanos en el exterior.

Se admite transparentemente la gravedad del momento, pero se rechaza cualquier condicionamiento político desde afuera. En medio de esa tensión, la sociedad cubana formula sus propias demandas.

Reinaldo La O Reyes / Ciudadano cubano
Todos somos seres humanos. Entonces, tenemos que llevarnos bien y tenemos que ponernos de acuerdo.

Julián Rodríguez Labañino / Ciudano cubano jubilado
Sí soy de los que piensan que hay que buscar conversaciones, la diplomacia, el diálogo, pero con la concepción de igualdad para ambos, respeto para ambas partes. Y que las dos partes se beneficien de esas conversaciones, que son muy necesarias, pienso yo, en estos momentos.

Mayelin Blanco / Ciudadana cubana
Hasta que no se determine o se quite la ley que tienen contra nosotros del bloqueo, nosotros no vamos a poder salir adelante. Hasta que la ley Helms-Burton, que depende del Congreso de Estados Unidos, nosotros no vamos a poder salir adelante. Hasta que no nos liberen de esas últimas medidas que han tomado, nosotros no podemos comerciar porque estamos limitados a nivel del mundo. Inclusive los países que nos están ayudando están limitados.
Yo pienso que sí, que hay que sentar a conversar; siempre lo digo, con el respeto entre ambos países. Y yo creo que sí, yo creo que sí se puede lograr.

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