• 3 de marzo de 2024 04:48

Un todo en uno para el Cloud Computing

El concepto de Cloud Computing o computación en la nube se ha convertido en una realidad, sobre todo en el mundo empresarial, donde está demostrando su gran rentabilidad debido a varias características de esta tecnología, como son, por ejemplo:

-Accesibilidad y movilidad, pues permite acceder a los servicios a cualquier hora y desde cualquier lugar.

-Pago por consumo/ uso, por lo que la  empresa paga por el uso real del servicio y por los servicios que realmente necesita en cada ocasión, permitiendo esto ajustar el gasto en cualquier momento. Un ejemplo sería, el espacio necesario para alojar la información generada por la empresa o el caudal de datos que requiera para un servicio específico.

-Escalabilidad, posibilidad de que el sistema crezca, facilitando la implantación y ampliación de los servicios para la empresa, así como los recursos tecnológicos, sin necesidad de invertir en hardware, obteniendo con ello una mayor flexibilidad y posibilidad de personalización de los servicios.

-Servicios de hardware y tecnología actualizados y seguros, ya que es el proveedor de servicios quien realiza actualizaciones y mejoras tanto de hardware como de software, liberando a la empresa usuaria de unos de los mayores costes en tecnología y en recursos humanos.

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Aunque son muchas más las ventajas que ofrece el Cloud Computing, no cabe duda que esta tecnología permite, por una lado, un más que considerable ahorro económico y, por otro, la posibilidad de acceder a recursos hasta ahora prohibitivos para las pequeñas empresas.

Con estas ventajas, no es de extrañar que algunas compañías dedicadas al hardware hayan comenzado a desarrollar y ofrecer hardware específico para el Cloud Computing,  no sólo para los proveedores de estos servicios, sino también para los usuarios del mismo.

Tal es el caso de los monitores con tecnología  PC-over-IP®, una de las soluciones de cloud computing de Samsung. Estos dispositivos disponen de una CPU que se encarga de gestionar el monitor para permitir su funcionamiento sin tener la necesidad de instalar en él ningún sistema operativo ni hardware extra. Tan sólo hay gestionar su incorporación al sistema central en el que están instalados el hardware y el software necesario. A partir de ese momento, cada monitor es capaz de acceder a los distintos servicios y dispositivos en función de los permisos de acceso de cada monitor.  Este sistema permite varias cosas: una gran flexibilidad, un ahorro de costes en hardware, un considerable ahorro energético, una mayor ergonomía y un aumento del espacio de trabajo. Pero además, reduce los gastos de mantenimiento en comparación con ordenadores tradicionales y, por supuesto, un mayor y mejor control de la seguridad de los datos de la empresa.

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