• 19 de abril de 2024 15:33

Historia Tecnológica de la Aviación: Capítulo 2 (Parte 1)

De 1900 a 1910

Casualmente, justo con el cambio de siglo del XIX al XX, el hombre comenzó a creer y demostrar que realmente era posible volar de forma continua con un objeto más pesado que el aire. Una vez que la tecnología de planeo adquirió el nivel adecuado, aparecieron los dos siguientes retos con vistas a consolidar el vuelo de un aeroplano: por un lado, obtener un motor con la potencia suficiente como para generar la sustentación necesaria y por otro, lograr que el avión tuviese una rigidez adecuada como para soportar el peso propio más el del motor, el del piloto y las fuerzas aerodinámicas que cualquier avión sufre al maniobrar en el aire.
Los motores más potentes a finales del siglo XIX eran de vapor con el consiguiente peso y lenta reacción ante solicitudes rápidas de potencia.
El científico estadounidense Samuel Pierpont Langley comenzó a diseñar y construir planeadores hacia 1895 y un año más tarde volaba su primer avión dotado de un motor de vapor pero sin tripulantes. Cerró entonces un acuerdo con el gobierno estadounidense para que le subvencionase la construcción de un avión tripulado. Lamentablemente, los intentos de despegue de su modelo “Aerodrome A”, desde un barco-casa flotante situado en el lago Potomac, en 1903 fueron un fracaso por falta de rigidez del planeador motorizado que acabó en el agua en todos sus intentos.

 Aerodrome A - Langley
Aerodrome A – Langley

Este contratiempo tendría graves consecuencias en la credibilidad de las posibilidades reales de vuelo de los aeroplanos motorizados para muchos gobiernos, lo cual retrasaría el uso extensivo de los aviones hasta unos años más tarde.
Justo en 1900 los hermanos Wilbur y Orville Wright, especialistas en reparación y fabricación de bicicletas y dotados de una gran capacidad para el diseño mecánico desarrollaron, tras 10 años de estudios técnicos, sus primeros planeadores que denominaron “Flyer” (volador). Basándose en los diseños y teorías de vuelo de Otto von Lilienthal modificaron el concepto del ángulo de ataque. En vez de mover el cuerpo dentro de la estructura para modificar el ángulo de las alas con respecto al aire, los hermanos Wright empleaban cables que doblaban las alas y esto permitía modificar la curvatura de éstas y con ello dotaban de maniobrabilidad a los planeadores. Este sistema de curvatura de las alas sería el antecedente de los alerones con los que todo avión actual cuenta. A la vista de que ningún motor de esa época satisfacía sus necesidades diseñaron uno propio de gasolina de cuatro cilindros en línea y refrigerado por agua. El 17 de diciembre de 1903 Orville Wright, tras ganar a su hermano en el sorteo con una moneda para decidir quien sería el primer hombre en volar, lanzó el planeador motorizado “Glider nº 3” por el carril lanzadera y se elevó en el aire convirtiéndose en el primer ser humano que conseguiría volar con un objeto más pesado que el aire de forma controlada y autopropulsada.

Sigue en Parte 2